La grisalla

La grisalla es una técnica pictórica que consiste en pintar un bosquejo de un cuadro en todos sus detalles empleando una escala monocromática. Generalmente, en tres tonos de grises. Su objetivo es resaltar el comportamiento de la luz en la composición.

Es como hacer un mapa de la luz en la pintura, previo a la aplicación del óleo. No es una imprimatura, ni tampoco debe ser considerada un boceto.



Esta técnica es llamada grisalla debido a que se elabora con la base de tres tonos de gris. Pero existen artistas que emplean otros colores de base como los colores pardos y verdes. Cuando es así la técnica es denominada “verdaccio”

La grisalla se trabaja en tres fases:

  • El boceto

  • Pintura acromática o en escala de grises

  • La aplicación de colores



El boceto

Para trabajar la idea inicial de la composición en el lienzo realizamos un boceto con carboncillo


Fase acromática

Teniendo claro el bosquejo de la composición, se inicia el trabajo volumétrico con la creación de un cuadro en escala de grises. Este cuadro puede ser realizado en acrílico, témpera u óleo y en él vamos a reflejar y ubicar los distintos tonos de grises. La intención es apuntalar con certeza los claros y oscuros que le darán profundidad al cuadro. En ésta etapa se debe evitar hacer uso del negro aunque ésta técnica admite los blancos y los negros.


Con los tres tonos de grises, seleccionados previamente, se van a construir todas las escalas intermedias de luz de la composición. Una vez que se obtiene una obra en escala de grises se inicia la fase cromática.


Hoy en día se puede hacer uso del liquin, el cual se puede mezclar 2/1 con óleo negro. Con esta mezcla cubrimos todo el boceto. Luego con un hisopo se comienza a retirar el liquin aplicado. Mientras más fuerte apliquemos el hisopo más luz aparecerá en el cuadro. De esta manera vamos perfilando las zonas claras, más claras, menos claras y oscuras.

Fase cromática

Se inicia la sobreposición del color por capas. Esta técnica se puede trabajar en acuarelas, marcadores y otros materiales húmedos. Sin embargo, es muy conveniente el uso de pinturas al óleo.


Se recomienda también que el color que se aplique sea más oscuro que la capa de gris base a ser trabajada.


Aunque no es una obligación, utilizar un material acuoso para la primera fase y uno más graso como el óleo para las veladuras de la segunda etapa, es altamente recomendable para favorecer la profundidad de la obra.


Origen de la grisalla

La grisalla tuvo su origen en la Alta Edad Media. Aparece en el siglo XII y XIII pero no fue hasta la Francia del siglo XIV cuando se comienza a generalizar. Todo esto gracias al trabajo de pintores que utilizan la técnica para dar un efecto de relieve a sus pinturas.


A mediados del siglo XVI, la grisalla tuvo un gran desarrollo en el esmalte. En el siglo XVIII, los pintores rococó la emplearon como técnica para bocetos. A partir del siglo XIX pierde su popularidad con los avances que se introducen en las nuevas pinturas que simplifican su aplicación mejorando su calidad. Sin embargo, hasta el día de hoy la grisalla se sigue empleando.


Vincent van Gogh y la grisalla

Uno de los pintores modernos que utilizó la grisalla fue Vicent van Gogh. van Gogh se apegó a las prácticas antiguas de la pintura durante la primera etapa de su creación. En ésta fase se caracterizó por hacer énfasis en el dibujo, que en muchas ocasiones realizaba sobre papel en tonos sepia. Sobre éste papel trazaba los bocetos y los oscuros con tintas y carbones, para después marcar las luces con tizas blanquecinas.


Para van Gogh la grisalla es una técnica que se va a mantener por mucho tiempo. Este pintor es considerado pionero en el uso del óleo del tubo, sin mezclas. Supo hacer uso de los ocres y grises para resaltar los valores de los colores brillantes, maximizando su brillo y encontrando profundidad en su obra. van Gogh no fue el único representante del impresionismo que empleó la grisalla para hacer vibrar los colores.


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